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TÚ DECIDES QUE PRINCESA QUIERES SER

Autor: Lic. Carlos Adalid Posos Jaime

Publicado: Viernes, 05 Junio 2020


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Primero que nada, comenzaremos a dividir en 2 grupos a las princesas, en el primer grupo colocaremos a Blanca nieves, cenicienta y la bella durmiente y, en el otro, Bella, Fiona, Mérida, Mohana, Mullán.

Las primera tienen todo en contra, alguien las acosa, las maltrata, con cierto grado de violencia y les oculta información o manipulan. Mientras que ellas son encantadoras, cantan, bailan, visten tiernas, distraídas o metidas en su mundo rosa y, cuando se dan cuenta que tienen problemas, huyen, no creen lo que les pasa, tropiezan con algo o alguien y encuentran un príncipe que las salva…. ¡¡Quién sabe a cuántas generaciones traumaron estas películas!!

Por otro lado, Fiona, Merida, Mohana y Mullan son las que ante las dificultades: buscan, actúan, resuelven, tienen iniciativa, tienen aspiraciones y dan un sentido su vida. Se encuentran en situaciones difíciles pero se ponen en acción, con sus recursos personales, problematizándose y resolviendo.

Concentrémonos en Bella, de la Bella y la Bestia. Una joven (que no es princesa) tiene gusto por leer, no son su fuerte las relaciones político-sociales, pero tiene ideales, busca respetar sus valores y decide, busca la negociación. Tanto que hace un intercambio para salvar la vida de su padre. Termina en la posición de sacrificio, pero en su cautiverio mantiene la facultad de decidir… conserva la inquietud y la curiosidad científica, trata a las personas como iguales y al final es recompensada con la transformación de la bestia.

 

Ahora bien, cuando trabajas con niños y niñas te das cuenta de los PATRONES QUE VAN APRENDIENDO y de la influencia de estos en la vida, en las relaciones de pareja y expectativas de vida. Cabe aclarar que las series y las telenovelas también generan un patrón de comportamiento en los niños, quienes son expuestos ante brutales narcohistorias, dramas telenoveleros o cuentos de hadas.  Aclaro, las telenovelas, narco series y películas de cuentos de hadas no son ni buenas ni malas. Solo son eso producciones para entretener. Sin embargo, la frecuente exposición a las mismas genera un aprendizaje de las  “fórmulas de interacción” en una relación de pareja.


En terapia, cuando las consultantes son mujeres, que tienen problemas con su vida de pareja, realizo una actividad de autoaprendizaje que le llamo “Jugar a qué eres princesa en tu relación de pareja” y si son hombres les digo ”encontraste una princesa… que tipo de tipo de hombre eres con ella”.


En el caso de las mujeres, pregunto:

 1 ¿Qué princesa eres para iniciar una relación de pareja o en esa etapa de coqueteo o cortejo?

2. ¿Qué estrategias de princesa ocupas durante la relación?

 3. ¿En qué personaje de cuento de hadas te conviertes cuando hay alguna fricción, problema o incomodidad?


Entonces son tres personajes en 3 situaciones de pareja: al inicio de la relación, durante la relación y en los momentos de discusión.

 

1.     Imagina que yo decido jugar como el capitán garfio en el momento de cortejo, mis probabilidades de relacionarme con alguien son mínimas.

2.     Ahora si decido jugar a ser: ____________ (el malo de Aladín) durante la relación, el cual solo lo que te interesa en la vida es tener la corona del rey y mucho dinero. Lo más seguro que esa sobre atención al ganar dinero  y poder, imposibilite las relaciones de pareja.

3.     Ahora para cerrar, cuando me enojo, me comporto como las hienas del rey león, me burlo, río, solo hablo yo, impongo mi forma de ver la vida y, sobre todo, mantengo el deseo de acabar con el protagonista de la historia. 

 

No se trata de reconocer si eres fuerte y te conviertes en un dragón como Mala en descendientes. Se trata de identificar LOS PATRONES DE ACTUACIÓN O COMPORTAMIENTO en tus relaciones pasadas y en la actual e IDENTIFICAR SI SON POSTURAS EXTREMAS. Como adultos sabemos que cualquier postura extrema a nadie le es saludable.

 

Como describíamos al inicio, el grupo de las princesa, se caracterizan unas por ser muy dependientes y otras muy independientes. Pero aclaramos que lo más saludable no son las posturas, ni las creencias inflexibles o perfectas. El comportamiento va a cambiar. Por mil razones pero trabajaremos sobre la importancia de no ser siempre la misma persona.

Mi comportamiento al inicio, durante y al momento de discutir, puede ser producto de PATRONES APRENDIDOS EN LA INFANCIA. Esto es otro juego mental que como ya hemos mencionado NO te das cuenta que lo realizas.

 

Es importante resaltar la necesidad de flexibilidad y cambio al entablar una relación de pareja. Para ello voy hacer la comparación con las parejas de baile. Solo piensa que estas bailando con tu novio o novia. Para poder bailar con él o con ella, se requiere cierta coordinación entre la pareja, flexibilidad durante el tiempo que dura la canción y hoy voy a enfatizar “la  postura de ambos” al bailar. Tal vez él se muestre muy firme y gallardo o ella muy distraída y tropieza. Al bailar ninguno de los dos tiene que estar rígido, ni muy distraído o sin ganas o con apatía, entre otras actitudes. LA MEJOR ACTITUD ES ESTAR DISPUESTO, moviéndose de forma flexible y coordinada. Y si cambia el ritmo de música, cambiará los pasos y los giros. Pero mientras uno baila acompañado hay una regla implícita NUNCA PISAR A LA PAREJA.

Y en las relaciones de pareja es igual, lo que funciona es nunca humillar, pisotear la dignidad o dejar de respetar a tu novio (a). Entre otros comportamientos que se incluirían en la expresión “no pisar a la pareja”.

Ahora regresemos a los patrones de comportamiento aprendidos. Ni siquiera son tipos de personalidad, SON PATRONES DE CORTEJO, RELACIÓN O DISCUSIÓN APRENDIDOS. Pero nuestra mente rígida cree que toda la relación de pareja se tiene que comportar como al inicio de la misma.   Checa la siguiente analogía con la que enfatizo la necesidad del inevitable cambio de comportamiento y como lo dijimos en la comparación con bailar la necesidad de cambiar de ritmo. Piensa que en otra vida fue usted un hermoso pavo real. Entonces así te presentas ante el mundo y si alguna chica te ve entonces comentan “qué guapo” “así me lo recomendó el doctor” “mándenme uno así”. Pero ya dentro de una relación de pareja aplican la de “yo quiero que siempre sea igual” esplendoroso, majestuoso, colorido.  Al inicio de la relación el pavo real se infla y muestra todos sus colores. Hagamos una pausa y pensemos que ellas son palomas y que en primavera cantan de forma angelical. Ahora retomemos el tema de pareja. Dos puntos importantes, ni el pavo puede estar todo el tiempo inflado mostrando plumas y para ellas es insostenible estar cantando todo el tiempo. Solo nos presentamos así cuando estamos cortejando. Te puede ¿cortejar 365 al año? ¿Puedes lucir espectacular y cantar angelicalmente 366 días en años bisiestos? Creo que sería muy pesado e insostenible. Es inevitable el cambio con ello no quiero justificar que lleguemos hacer indiferentes o apáticos. Porque como dijimos en la analogía de baile solo se cambia de ritmo, con alguien apático, grosero o distraído simplemente no se baila en pareja.

Ahora en una relación de pareja los cambios son necesarios y las posiciones extremas al inicio, durante la relación o al momento de pelear son lo que nos afectan.

El juego mental es creer que todo tiene que ser igual que al inicio. Si yo juego al príncipe encantador ella será Blanca nieves y cantará para mí, habrá un bosque y aves en la mañana…

Pero si te toca actuar como la bella durmiente entonces dormirás por las mañanas cuando todos tenemos que salir a trabajar o la escuela. ¡Ah! Pero tendrás que lucir espectacular y no moverte, no roncas, y lo más triste es que NI TIENES PLANES DE DESARROLLO PROFESIONAL y recuerda solo te despertaras con el beso de un príncipe. Pero, qué te hace pensar que tu esposo, esposa, novio o novia permanecerá para siempre con la misma actitud del inicio. Esa necesidad de que todo sea igual y color de rosa es una fantasía infantil. Es mejor trabajar sobre las acciones reales.

De la misma forma los hombres tendrán que definir si ellos juegan como el príncipe encantador al inicio, pero esa carátula de príncipe es insostenible.

Retomando el ejercicio planteado arriba, te invito a reflexionar y responder:

1 ¿Qué princesa eres para iniciar una relación de pareja, en esa etapa de coqueteo o cortejo?

 2. ¿Qué estrategias de princesa ocupas durante la relación?

3. ¿En qué personaje de cuento de hadas te conviertes cuando hay alguna fricción, problema o incomodidad?

Recuerda que el objetivo es identificar los patrones de comportamiento, cómo te comportas dentro de una relación de pareja y REFLEXIONAR si a tu parecer, eso puede estar afectando tu desarrollo en pareja. ASUMIR ESA PARTE DE RESPONSABILIDAD QUE A TE TOCA, para posteriormente, poder  cuestionar ¿Qué es necesario cambiar?

Te invito a leer el artículo de continuum de madurez para reconocer si tú o tu esposa o novio adopta alguna de las  posturas de dependencia o independencia extrema y sobre todo REFLEXIONA si son estos PATRONES DE COMPORTAMIENTO los que están afectando  la relación de pareja en la que se encuentran.

Y recuerda, lo mejor de todo es que TÚ PUEDES DECIDIR qué princesa SER, CÓMO ACTUAR Y QUÉ DECISIONES TOMAR.

 

Estamos para ayudarte… cuenta con nosotros. 
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Autor: Lic. Carlos Adalid Posos Jaime

Estudió la licenciatura en Psicología. Es instructor certificado por el Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales. CONOCER. Su interés e inquietud por el conocimiento, lo ha llevado a ser altamente autodidacta y a través de la experiencia práctica se ha especializado en programación neurolingüística, inteligencia emocional, entre otros enfoques. Todos ellos dirigidos al desarrollo del hombre como individuo en sus contextos laborales y personales principalmente.

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