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TOJIL. EL CAMINANTE SI MIEDO

Autor: Lic. Carlos Adalid Posos Jaime

Publicado: Sábado, 13 Octubre 2018


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Hace muchos, pero muchos años cuando las ciencias aún no se especializaban, había un grupo interesado por saber ¿Por qué el Sol camina solo?

Eran los ancianos eruditos de la aldea… que se preguntaban por qué camina solo.

---Nadie camina solo… ni el Sol

--- contesto el más sabio---.

--- A simple vista no se ve nadie a su alrededor… Pero somos nosotros, los que estamos aquí sentados, los que no tenemos la capacidad de ver, que la compañía que él tiene. Es esa compañera eterna que lo hace brillar de dentro hacia fuera. Y es por ella que está acompañado todo el tiempo. Es dentro de él donde se encuentra la luz, es el fuego sagrado de la esperanza, la alegría y el agradecimiento quien lo acompaña siempre. Le dan energía, que hace que brille y que hace que muchos como la luna reflejen su luz.

---Cuando escucharon esto, el resto de los participantes se quedaron atónicos… excepto uno que vio al anciano sabio con ojos de incredulidad… por lo cual te pregunto:

--- ¿Esa energía lo puede destruir si se queda quieto?

--- ¿Qué crees tú?... --- preguntó el sabio--- ¿Qué lo hace salir todos los días y hacer su recorrido?

--- ¡¡Aun no lo sé… y tampoco sé cómo se llenó de esa energía!!

---Te comentaré que hace muchos años en la tierra de los mayas existió un guerrero que al nacer le otorgaron el nombre de Toj.

Toj no tuvo un inicio fácil. Como todos los grandes guerreros del planeta, Toj, tendría que demostrar en este mundo que  podía estar en lo más alto del cielo, con la condición que jamás perdiera el contacto con el piso. Pero como todo recién nacido, necesitaba de alguien que lo guiara entre la espesa y peligrosa selva, que lo entrenara a resistir las adversidades y que le diera la fuerza para sonreír a pesar del esfuerzo que hiciera en el día. Pero, ¿quién podría hacer esta noble labor y mostrar al joven cómo se sonríe en la desgracia, cómo se resisten las adversidades y al final del día agradecer lo vivido? Recordemos que la tercera fuente de su energía es la gratitud.

Solo existía una forma de realizarlo… Esa tarea fue atribuida a una mujer.  La gran misión de las madres es sembrar en cada habitante de esta tierra la luz de la esperanza, mantener la resistencia y la gratitud. Es muy difícil esta misión. Porque estas madres no reflejan la luz de las estrellas o del sol. Ellas como el mar en el atardecer, capturan la luz en sus manos, en sus pies, en su cara.

La mar captura la luz del sol y deja que ilumine dentro del mar “la vida que yace en él”. Las madres llevan esa luz al interior de los hijos.

¿Qué hacen con esa luz las madres? La convierte en el calor del amor, en caricias en medio de la tormenta y en agradecimiento para aprender de las situaciones más dolorosas.  En la noche las ponen sobre la espalda de sus hijos, en sus cabecitas con cada una de sus caricias o en los pies, al frotarlos para que no sientan enfermedad. Pero el Toj, cuando aún era niño, notó algo extraño en su mamá, algo que no estaba bien… Su mamá salía todos los días. El Toj sabía que aún no estaba cerca el amanecer y desde esa noche el Toj decidió caminar junto a ella.  

Tojil caminaba pegado a su madre, cuando ella tenía infortunios, cuando se esforzaba para conseguir alimento, cuando sudaba para garantizarles un techo a sus hijos… Tojil solo esperaba la noche para estar junto a ella, tal vez debajo de las hojas de un árbol, cerca de la casa de alguien o sentados en alguna banca. Toj aprendió a caminar sin miedo por la demostración que su mamá tuvo para  resistir los infortunios de la vida. Pero no con el toque de guerra sino con el calor del amor. Hasta que un día salieron de su casa y ya no regresaron...

Es así como llegado el momento, Tojil se convirtió en el caminante sin miedo. No fue fácil. No fue en una guerra o en una invasión. Fue en la resistencia de los infortunios del día.  Porque para caminar sin miedo, te tienes que demostrar que puedes enfrentar todos los retos que se coloquen frente a ti. Entonces Toj caminó sin miedo. Peleó, cayó y aprendió como todos hemos caído. Hoy puede caminar sin compañía, con sus sueños en la cabeza, sin miedo y brilla su luz de esperanza dentro de él.

Un día, se vio a sí mismo en el reflejo de la laguna.  Volteo a ver su pasado y agradeció por todo lo vivido. Por la fuerza que le trasmitió su madre, por el sagrado Tojil, que es “el fuego sagrado” fuego que mezcla esperanza, la alegría, la resistencia y el agradecimiento. El Toj fue la luz de muchos en la misma condición de la aldea. Se levantaba muy temprano y recorría a través de las laderas y la selva. Cruzó el mar… montañas y ríos para asegurar el alimento de sus hijos.

Pero… si es cierta esa historia ¿Cómo llega a los cielos?

Porque hubo una ocasión en que ya no había alimento en todos los alrededores, cada vez era más difícil encontrar pescado, aves, granos o simples vegetales.  Y se necesitaba de alguien que buscara nuevos lugares, nuevas rutas, otras alternativas para poder vivir. Entonces los ancianos de la aldea designaron a Toj esa gran tarea: buscar nuevas rutas para conseguir alimento.

¿Quién mejor que el caminante sin miedo? Y simplemente sonrió agradeciendo la confianza para realizar la gran misión, respiró y se llenó de esperanza.

Dicen que les prometió al despedirse que jamás volvería a suceder que su gente se quedara sin alimento, que él caminaría eternamente para garantizar la vida, el alimento, la luz de la esperanza… Avanzó y a lo lejos se vio como se iluminó, y desapareció en el horizonte.

 Por ello, no ves nadie cerca del Sol… porque está cumpliendo su misión. Recuerda, el brilla y su brillo viene de lo más profundo de su ser. De sus memorias, de sus recuerdos y sobre todo de ese brillo que su madre logro sembrar dentro de él.  Las madres solo ponen la luz dentro. Muestran el calor y la esperanza. Pero quienes tienen que caminar son los hijos. El Toj lo aprendió con el ejemplo.

Son pocos los líderes que pueden caminar sin miedo, con resistencia, agradecimiento y esperanza. El Tojil camina sin miedo, sin hora, sin dejar de hacerlo por la noche. Porque cuando tú no lo vez. Él está surcando otros caminos desconocidos para ti. Está haciendo que el destino cambie.

 

 

Con mucho cariño y admiración…

Para quienes tienen la luz de la esperanza dentro de ellos

 y caminan sin miedo.

 

 

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Autor: Lic. Carlos Adalid Posos Jaime

Estudió la licenciatura en Psicología. Es instructor certificado por el Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales. CONOCER. Su interés e inquietud por el conocimiento, lo ha llevado a ser altamente autodidacta y a través de la experiencia práctica se ha especializado en programación neurolingüística, inteligencia emocional, entre otros enfoques. Todos ellos dirigidos al desarrollo del hombre como individuo en sus contextos laborales y personales principalmente.

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