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“LEER LA MENTE” en medio de una discusión

Autor: Lic. Carlos Adalid Posos Jaime

Publicado: Jueves, 09 Abril 2020


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Leer la mente algo que ha fascinado a la humanidad por muchos siglos… si existe alguien que lea la mente… lamento decirte que aún no lo conozco. Sin embargo, el punto a tratar el día de hoy es que hay personas que creen que pueden leer la mente de otros en medio de una discusión o celos. Y creyendo esto le complica la vida de las personas, llevando la discusión a un punto sin fin. Cuando uno está muy enojado puede llegar a declararse:

“Lo que dirán es que soy un tonto”

“Ellos piensan que yo no sé”

“Se burlan de mí, eso lo sé”

“Eso es lo que piensan…. En serio”

“Crees que soy tonto, sé perfectamente tus intensiones”

Sé lo que los demás dicen… hasta creo que puedo leer la mente

Revisemos que esconden estas declaraciones:

En estas oraciones existen dos partes. Uno cree y asevera que sabe lo que otra persona dice, piensa, habla o hace. Y, por otra parte, él mismo (la persona que habla) en sus declaraciones se coloca como objeto de burlas, señalamientos, devaluación o menosprecios.

En realidad, es que estos presagios (“dirán que...” “Se burlan de mí…” “Todos lo saben” o “se burlaban de mi”... entre otros) manifiestan mis miedos, los juicios que yo me hago y el juego mental hace que yo proyecte como si fuera otra persona quien los realizara. Sin embargo. La realidad es que yo hice los señalamientos con base a mis miedos. Esto hace que sea un juego mental que nos tortura, en un momento de enojo. Y es allí donde interviene el juez que llevamos dentro y establece una condena (Recuerden leer Crimen, culpa y autocastigo) y nos colocamos en el banco de los acusados.

La segunda parte es sumamente interesante y a la que podríamos poner atención clínica… Es el hecho de colocarte en una posición de blanco de ataques. Con ello, le das fuerza a las aseveraciones sobre lo que piensan, dicen o hacen otras personas y eso hace que experimentes tortura, enojo, frustración, por las ideas que se generan dentro de mí y hacia mí. Se incrementa el dolor en la persona que los tiene, también promueve el sufrimiento constante en su mente a través de esas ideas repetidas.

Aquí cabe aclarar si tu objetivo es “torturarte”. La mejor forma es enfocarte en lo que otro hace, dice o piensa sobre ti. Y a partir de eso, crear una película que consiste en poner una foto, video o audio tuya al centro de una pared y que otros te ofendan una y mil veces. Entonces en ese instante le das el poder a tus pensamientos de telenovela y te impides superar en menor tiempo lo vivido. Si lo decides así o lo has decidido en el pasado. Es respetable. Cada uno decide lo mejor que puede decidir. Pero me pregunto: Mentalmente ¿Para qué sirve el ponerte en medio de un tiro al blanco y darles los dardos, la pistola o el arco a otros para que me disparen?

 

Estar frente a una persona que cree que lee la mente en el momento de discusión es tener una batalla perdida porque él pelea con sus pensamientos o conclusiones.

Cuando te enfrentas a personas que ha concluido, que lo que ellos piensan es real, ni intentes dialogar o convencerles de lo contrario.

Nadie les puede sacar de esa aseveración de lo que piensan es real.

El punto a atender, no son ellos, sino tú. Cómo entender que la persona que está discutiendo y dice saber que pasa, pasó o hacen, no tiene nada que ver con lo que tú hagas o digas. Y que es momento de poner un alto a esa situación. Y que busques la mejor opción de salida.

Lo importante en todo momento es puntualizarles a través de preguntas si su procesamiento de información es la verdad, y que si él o ella siente la certeza de que eso es 100% la realidad.

Si ellos lo aceptan eso te da elementos para que identifiques que es algo dentro de ellos. Que solo ellos pueden aclarar.

También es importante aclararles que a pesar de todos sus argumentos ellos o ellas quedan en el último lugar, en el papel ser víctima de ataques y aclarar que está cerrada (o) al dialogo.

Si hoy guardo silencio, no es por darte la razón… es porque:

1. ya tienes la historia y el final de la historia.

2. Si ya sabes qué pasó… Entonces ya tienes tu respuesta.

3. Si ya me estas condenando, es porque tienes hecho un juicio, donde aparezco como culpable sin demostrar que sucede o sucedió

Pero insisto lo importante es que asimilemos que  independientemente de lo que digas o hagas ellos no creen.

Solo tendrás una oportunidad si:

·       Si hay un momento en que llegan a dudar de lo que piensan.

·       Si algo dentro de ellos quiere creer.

·       Si algo dentro de ellos quiere cambiar.

Si no sucede esto, estarás en medio de una acalorada discusión que tardará horas, semanas, meses o incluso años.

Cuidado. Si la frecuencia y la intensidad de las discusiones van subiendo. Ambos necesitamos ayuda por encontrarse en medio de algo que ni tiene sentido.

Por todo lo que hemos comentado: Creer que yo sé lo que piensan, dicen o hacen otras personas es una mentira de la razón que nos convence y daña. Lamentablemente muchos lo practican.  También es un mal hábito que empobrece tu capacidad de manejar las emociones. Pero, en el último de los casos, si lo que piensas coincide con lo que dicen otras personas. Eso lo menos importante para TI. No es se trata de saber lo que ellos digan o piensen. Lo más importante es tu vida es tu felicidad o tu tranquilidad. Por ello, en momentos de crisis concéntrate en conseguir la serenidad, es lo mejor que puedes hacer. Ya que una vez que lo consigas te hará decidir mejor y favorecerá tu salud en general.

Lo que las personas piensen o digan en nada contribuye a tu tranquilidad y desarrollo personal.

Puedes demostrar tu madurez y controlar tus emociones.

Puedes demostrar tu inteligencia enfocándote en tu vida y en cambiar todo lo que te impide ser feliz.

Si aún no lo consigues y requieres que te acompañemos en un momento de dolor… estamos contigo.
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Autor: Lic. Carlos Adalid Posos Jaime

Estudió la licenciatura en Psicología. Es instructor certificado por el Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales. CONOCER. Su interés e inquietud por el conocimiento, lo ha llevado a ser altamente autodidacta y a través de la experiencia práctica se ha especializado en programación neurolingüística, inteligencia emocional, entre otros enfoques. Todos ellos dirigidos al desarrollo del hombre como individuo en sus contextos laborales y personales principalmente.

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