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AUTOEFICACIA

Autor: Lic. Carlos Adalid Posos Jaime

Publicado: Jueves, 26 Enero 2017


autoeficacia

Cómo  Fortalecer la Autoeficacia para el Desarrollo Personal y  Profesional


La Autoeficacia es un ejercicio de autoevaluación automática sobre las actividades que realizamos, la cual determina que tan bueno somos para realizar las actividades. Esta evaluación está basada en indicadores de ejecución personal como el beneficio al realizarlo, rapidez en la ejecución, precisión mecánica, tiempo, calidad, beneficios a la salud, entre otras. Por ejemplo, en qué tiempo realizo mi tarea, soy más rápido que.., la calidad de tarea que realizo es mayor que la de…,  me salen bien todos los ejercicios si los realizo bajo presión, etc. Este ejercicio de autoevaluación se hace muchas veces sin darnos cuenta. Solo tenemos referencia de que se ha realizado la evaluación al escuchar declaraciones como: “va ser fácil”, “si lo podemos hacer”, o “en unos minutos lo tiene”. Y es al escuchar este tipo de declaraciones sabemos que la persona hizo la autoevaluación de Autoeficacia.


La Autoeficacia es producto de las experiencias de solución que tenemos en la vida. Entre más práctica, logros y éxitos tengamos en diferentes ámbitos, mayor será nuestra Autoeficacia. Es importante mencionar que después de un tiempo vamos a ocupar esas referencias para evaluar las diferentes situaciones que se presentan en tiempo presente o para planes futuros. Por lo cual, la Autoeficacia es producto del registro de éxitos pasados. 


La Autoeficacia también influye en la manera de sentirte respecto a un objetivo o tarea y es primordial para conseguir las metas en nuestra vida. Los pensamientos que tiene una persona sobre su capacidad para poner en marcha un nuevo proyecto serán decisivas. Las personas podrán pensar es fácil hacerlo o esto que me pides es imposible. En dependencia de sus experiencias de éxito se coordinarán pensamientos positivos y sentimientos de agrado ante el reto. Cuando sucede esto tomará menos tiempo levantarse y tomar cartas en el asunto para remediar la situación.

La Autoeficacia evoluciona a lo largo de la vida mientras estemos en una constante de aprendizaje para adquirir nuevas habilidades, conocimiento, o vivir nuevas experiencias. Una alta autoeficacia percibida, se relaciona con: 1. La planificación estratégica y la anticipación de buenos resultados. 2. Los pensamientos y aspiraciones positivas; 3. Se relaciona con éxitos personales y profesionales. 4. Con la disminución de estrés, ansiedad y percepción de amenaza. También es importante resaltar que 5. Las personas estarán más motivadas si perciben que sus acciones pueden ser eficaces. Esto es si hay la convicción de que tienen habilidades personales que les permiten conseguir sus objetivos y metas. Bandura concluye que la Autoeficacia influye a nivel cognitivo, afectivo y motivacional. 


Los individuos con una Autoeficacia ALTA están muy interesadas en las tareas en las que participan, ven los problemas como desafíos estimulantes y experimentan un compromiso elevado. En caso de experimentar dolor por que sus planes no han salido como los esperaba, los consideran como una experiencia de aprendizaje. Por lo que se les reconoce que se recuperan rápido de sus tropiezos. Por el contrario, los individuos con una autoeficacia baja o débil evitan tareas u objetivos desafiantes, piensan que las metas difíciles están fuera de su alcance e interpretan los fracasos como algo personal.

Creencias que pueden desgastar tu Autonomía y Autoeficacia

Es importante que evaluaremos las creencias que pueden desgastar tu Autonomía y Autoeficacia, con ello te darás cuenta que al igual que existen una forma de subir la energía personal, también existen creencias que pueden bajar la energía y poner a trabajar a tu organismo a marchas forzadas.

  1. Establecerse en el rol de víctima.

Las personas pueden colocarse como víctimas de las circunstancias o de otras personas, independientemente de los sucesos que has vivido como desgracias, accidentes, condicionantes genéticos, etc. Esta posición paradigmática desgasta física y mentalmente a las personas. Es la adopción de un papel frágil, indefenso, víctima de las circunstancias o las personas en las experiencias de vida. Puntualicemos que existe un periodo normal de sentirse vulnerable después de un asalto (por citar un ejemplo). Sin embargo,existen personas que ocupan esa experiencia negativa para establecerse como víctimas eternas. 

 Aplicando este tipo de rol de establecerse como víctima al desarrollo profesional. La persona describe sus experiencias laborales con un patrón discursivo en común, donde ellos acaban como alguien de quien abusaron, engañaron, explotaron, perdieron, etc. Y por ende,  el solo hecho de pensar en un nuevo proyecto desgasta a las personas ya que sus ideas se tornan de color gris, negro o rojo. Esta situación genera limitantes en el actuar y pueden terminar pensando que hagan lo que hagan les va mal,  luego entonces, ¿Para qué lo hacen? Estos pensamientos llegan a detener a las personas y postergar sus proyectos. Allí es donde debilita la Autonomía de las personas en su desarrollo profesional. 

Al postergar sus sueños se convierten estos, en un anhelo tortuoso que está allí solo para lastimarnos por el hecho de no cumplirlos. Un ejemplo frecuente que escucho en consulta son los adultos que no pudieron estudiar por X o Y razones y se dibujan mil razones. Pero la realidad es que instaurarse como víctima incrementa las  justificaciones para  argumentar en contra de iniciar nuevas metas o éxito.

  1. Merezco más: La creencia de que usted merece recibir algo adicional a lo que está recibiendo (puede ser económico pero también en trato, status, prestigio por reconocimiento, a cambio de su esfuerzo o emociones) es una creencia que bloquea las iniciativas e impide el movimiento. Robert Dilts lo describiría como un virus mental restrictivo que genera la sensación de ser devaluado (por algo o alguien). Es una situación personal si alguien intenta faltarte al respecto tendrás siempre dos alternativas, defender tus derechos o dejar que te pisoteen. La segunda opción se traduce como perder respeto por ti mismo. 


  1. Seré Rescatado: Fijar la esperanza en que se den cambios provocados por otras personas es una de las formas más comunes de desgastarse física y emocionalmente. Es real que la esperanza es una de las fuentes de energía personal más fuertes que existen, pero es esa esperanza que te mueve, que te impulsa, que te hace que independientemente de las condiciones presentes y te muevas en esa dirección, donde tú estás seguro de que las cosas son diferentes. Ahora bien, fijar la esperanza en otra persona y no en ti, es lo que hace que pierdas fuerza. Porque la otra persona tiene su propia vida y respira de forma autónoma, además ¡Tiene sus propios sueños! Quién te dijo a ti, que la otra persona quiere andar rescatando a gente mal esperanzada que quiere que le resuelvan su vida. 


  1. La creencia de que Algo o Alguien Más nos Resolverán el Problema.  Es otro virus mental, y lamentablemente las personas que lo tenemos, no nos damos cuenta que actuamos de forma autodestructiva. Tenemos que vivir un instante de lucidez, una experiencia de vida o como dice San Agustín una “Iluminación Divina” para darnos cuenta que aplicamos esa creencia. Durante la infancia confiar en que los padres solucionen nuestros problemas de dinero, salud, antojos, etc. Es muy normal. Sin embargo, en medida que crecen los niños requieren cambiar la creencia de que otros (abuelos, padres o personal del servicio doméstico) les resolverán los retos presentes en sus vidas. Los adultos que conservan esa creencia fuertemente son adultos que se han colocado en el papel de indefensos y en una dependencia emocional. (puedes leer nuestro artículo sobre el continuum de madurez para salir de este paradigma).  


  1. Alguien más tiene la culpa de lo que vivo hoy. Asignar la responsabilidad sobre el lugar donde he decidido quedarme a vivir, trabajar, poner mi negocio, o sobre  cómo me va hoy. Es responsabilizar de ello a otro. Esto provoca imposibilidad de reconocer alternativas de solución. Es de los peores bloqueos que nos encontramos en Coaching.  Si bien es posible que no podamos cambiar la situación en general, pero si se pueden cambiar muchos aspectos de las situaciones y con ello ponernos en acción. Tal vez tenemos creencias basadas en suposiciones y no en hechos, por las cuales terminamos colocados en el papel de víctima al culpar a otros de mi situación personal.


Vivir Observando el Pasado. 


Estar atento a lo bien o mal que viví en el pasado, es una de las formas más sutiles de desgaste emocional y hace que pierda la autonomía o autoeficacia. El solo hecho de pensar que mi vida es producto de lo bien o mal que hicieron mis padres, de lo que viví en mi infancia o de lo que me hicieron otras personas hace años.  Es colocar mi foco de atención en el pasado y ello provocará una celda virtual de donde difícilmente salimos. Esto fácilmente lo puedes observar en las personas que al día de hoy siguen siendo víctimas de lo que hicieron o dejaron de hacer sus padres, sus exparejas o sus ex - patrones. Son ese tipo de personas que viven con el rencor a cuestas y lentamente deterioran su vida presente. Existen otro tipo de personas que las experiencias del pasado, los hace tomar impulso y los dirige a conseguir éxitos. Esta es una forma muy sana de canalizar las experiencias. 


Creer que el Trabajo es mi Vida.


Es cada vez más frecuente que las personas centren el valor de su persona en el puesto de trabajo. Más si este último los coloca económica y socialmente en un status de privilegio o reconocimiento social. El peor momento de esta creencia es cuando se pierde el puesto de trabajo. Es hasta ese momento donde podremos ver el grado de valor que se le había dado al puesto de trabajo y en ese estado de vulnerabilidad las personas pueden reconstruir su valor propio. Difícilmente las personas podrán reconocer este paradigma ya que el solo hecho de conservar el puesto de trabajo los hace sentir invulnerables. Sin embargo, esta creencia también puede cambiar y contribuir a una calidad de vida.


Bueno, es momento de reconocer que la Autonomía y la Autoeficacia pueden ser bloqueadas a pesar de ser una facultad inherente a todas las personas. Recuerda que la combinación de autonomía y autoeficacia son estratégicas al iniciar un proyecto de vida. 


Confiamos en que puedas hacer una autoevaluación de la fuerza que tiene tu autonomía unida a tu autoeficacia y de las creencias que pueden debilitarlas. Te recordamos que este artículo es la segunda parte de reflexión (el primero es Autonomía). Ahora es importante que busques la forma más estratégica de generar energía y la forma en que te manejas en el tiempo. Estos cuatros temas: autonomía, autoeficacia, generación de energía y manejo del tiempo te ayudarán a establecer una estrategia para seguir adelante en tus proyectos personales y profesionales.



 Ahora bien, una vez que aceptamos que tenemos autonomía, que podemos ser Autoeficaces en las actividades que nos proponemos. Es momento de hablar de la generación de energía, la percepción y manejo del tiempo.


Nota: Puedes ver  “Paper esperando la marea” de PIXAR. Este cortometraje enfatiza la necesidad de la Autonomía que tiene Paper para diferenciar su técnica de cacería y su desarrollo de la Autoeficacia en la búsqueda de su alimento.

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Autor: Lic. Carlos Adalid Posos Jaime

Estudió la licenciatura en Psicología. Es instructor certificado por el Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales. CONOCER. Su interés e inquietud por el conocimiento, lo ha llevado a ser altamente autodidacta y a través de la experiencia práctica se ha especializado en programación neurolingüística, inteligencia emocional, entre otros enfoques. Todos ellos dirigidos al desarrollo del hombre como individuo en sus contextos laborales y personales principalmente.

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